SARAVIA FRIAS

TikTok

· Bernardo Saravia Frías

THOMAS HOBBES sentó las bases del pensamiento que alumbró el Estado Moderno.

Es más actual que nunca: fue el autor de la frase “autoritas non veritat facem legem” (la autoridad, no la verdad, hace la ley), síntesis de cómo se forma la opinión pública de nuestro tiempo.

Prima el criterio de la posverdad. No importa lo que es, sino lo que quiero que sea. No hay datos sino creencias, que se alimentan con dudosos criterios de autoridad, las más de las veces poco científicos y sin ninguna evidencia empírica, a expensas de los algoritmos de las plataformas y las redes.

En medio de esta transformación mayúscula, un caso judicial en la Corte Suprema de Estados Unidos puede marcar un hito: debe decidir si la plataforma TIK TOK puede no cumplir una ley que la obliga a cambiar de accionista (hoy es BYTEDANCE, una sociedad china), u opta por disolverse.

Son varias las cuestiones en juego que, de más está decir, proyectan sus efectos a todo el mundo.

El aislamiento argentino no ha sido sólo económico; vivimos en un círculo vicioso: el pobre nivel de nuestra agenda política, alimentado por polémicas de baja monta en las redes, hace que viv amos enfrascados en temas coyunturales, y perdemos el hilo de los grandes cambios.

Son dos los principios constitucionales en juego.

De un lado, una plataforma en la que más de 170 millones de usuarios interactúan por mes, invoca la libertad de expresión. Del otro, el Estado norteamericano alega la seguridad nacional, básicamente la posibilidad de que otro Estado, el chino, la use para diseminar información falsa o perjudicial a sus intereses nacionales.

El viejo concepto de soberanía, desarrollado por HOBBES en el siglo XVI, toma más impulso que nunca. Justo en un país en el que la fuerza política que acaba de ganar las elecciones tiene entre sus mentores principales a quién compró la plataforma TWITTER, para cambiarle el nombre, y quitarle los controles y restricciones a la expresión de los usuarios.

Una paradoja múltiple y sugerente , que deja entrever las contradicciones típicas de los populismos de nuestro tiempo: libertad de expresión, mientras sirva a los propios fines, especialmente los electorales; soberanía, una vez que la libertad de expresión marca límites al poder con su expresión crítica.

Esto tal vez explica por qué el presidente electo de Estados Unidos, que fuera uno de los más feroces impulsores de la prohibición a TikTok, ahora dio un salto ornamental que lo ubica entre sus defensores. En el medio, la empresa tiene hasta el 18 de enero para cumplir o lograr un fallo del máximo tribunal que suspenda la obligación de vender.

Lecciones para Argentina. En un escenario geopolítico que empiece a polarizarse, es ver una película adelantada. Y en un país en el que la polémica por la Corte Suprema se limita a una puja chabacana por ocupar sillas con poca perspectiva institucional, este caso deja en claro su importancia y todo lo que está en juego.

El presente se remite para uso exclusivo del receptor; no podrá ser distribuido a ningún tercero sin la autorización previa y expresa de Saravia Frías.

© 10 de enero de 2025

El presente se remite para uso exclusivo del receptor; no podrá ser distribuido a ningún tercero sin la autorización previa y expresa de Saravia Frías.