SARAVIA FRIAS

Hablando con Propiedad

· Bernardo Saravia Frías

“Si la justicia anda bien, aunque todo ande mal, todo puede llegar a andar bien; si la justicia anda mal, aunque todo ande bien, todo va a andar mal”. Una verdad de perogrullo de un destacado jurista argentino (Bielsa) de hace muchos años, que toma fuerza en un presente tan difícil de descifrar.

Como en casi cualquier materia, en el ámbito del derecho hay dos momentos críticos en un proceso de creación: el inicio y las consecuencias. El primer nivel es la norma (sea una ley, una regulación o un contrato) para moldear la realidad, imaginando y previendo. El segundo es la justicia, el verdadero test para una norma, que evidencia bondades o yerros de la creación.

La semana pasada, la Corte Suprema de Estados Unidos dictó un fallo aleccionador y algo sorprendente para los tiempos que corren sobre el derecho de propiedad, “Cedar Point Nursery”. Desvirtuando uno anterior (“Penn Central Transportation”), dispuso que se trata de una institución central para la organización social y tan amplia, que debe asegurarse sin cortapisas su pleno ejercicio (en este caso, un productor agropecuario pidió la inconstitucionalidad de una norma que permitía ingresar a su predio a un sindicato 3 horas por día, 120 días al año a realizar actividades proselitistas; el fallo consideró que violaba su propiedad y le daba derecho a una indemnización).

Desde luego que no es cuestión de copiar ortopédicamente soluciones de otros países, de adaptar sin adoptar (Octavio Paz, de veras, en “Tiempo Nublado”). Pero hay algo interesante para considerar en el antecedente: cómo un país con un sistema constitucional análogo al nuestro, en plena crisis de valores como consecuencia de la crisis del Covid, especialmente el rol del Estado, dicta un fallo reafirmando uno de las instituciones centrales de la organización social, junto con la libertad.

La jurisprudencia de nuestra Corte tiene un antecedente fundacional, “Bourdie”: propiedad son “todos los intereses apreciables que un hombre puede poseer fuera de sí mismo, fuera de su vida y su libertad”. En los 60 inauguró una triste línea de excepción “Cine Callao”, que justificó con acrobacias argumentales el “plan bonex” y la “pesificación”. Según los tiempos políticos, el máximo tribunal navegó por uno u otro canal.

Vivimos tiempos desafiantes donde todo está en cuestión en el ámbito normativo. Esperemos que la justicia ande bien y no llegue tarde a asegurar la institución de la propiedad, para que todo lo que anda mal, empiece a andar bien.

El presente se remite para uso exclusivo del receptor; no podrá ser distribuido a ningún tercero sin la autorización previa y expresa de Saravia Frías.