SARAVIA FRIAS

YPF e INDEC. Qué y cómo

· Bernardo Saravia Frías

Que la política es el arte de lo posible es una frase de perogrullo, muchas veces justificadora de las peores decisiones. Bien analizada, sugiere que tan importante como el “qué” es el “cómo”. Que no es sólo cuestión de planes y doctrinarismos “a priori”, sino de seguir el camino crítico correcto para que la política supere el plano de las ideas y adquiera plena eficacia.

La Argentina padece de fatiga histórica. Ya son años de dogmatismos que no han conducido a ningún lado. Esos que prometen el paraíso perdido de Milton, pero son renuentes a explicar el camino.

En los últimos días dos sentencias de fueros internacionales dejaron en claro el costo de una política irresponsable, esa que fija un horizonte y sigue una estrategia de ejecución atolondrada, acomodando los melones mientras avanza el carro. Una en Nueva York, vinculada con la estatización de YPF; la otra en Londres, por el cambio de fórmula para calcular el índice de precios del consumidor, el que mide la inflación. La mayor empresa argentina y la brújula de su economía. Ambas suman una contingencia por la friolera de 11.000 millones de dólares aproximadamente.

Se puede estar de acuerdo o no con esas decisiones. Como se pudo o no estar de acuerdo con los defaults del 2001 y 2006, la pesificación asimétrica y otras. Eso es lo que se llama cuestión política no justiciable. Lo que no se puede dejar de observar es que hay ejecuciones virtuosas y tantas otras defectuosas, que dejan un tendal en el camino. Y que cada decisión de estas características, aun cuando tiene un rédito político inmediato, implica un costo mediato que se debe sopesar. Especialmente si no se toman los recaudos del caso.

Eso se llama hombres y mujeres de Estado, y políticas de Estado. Personas y pensamientos que ponderan el corto y el largo plazo, y deciden pensando en el único interés que debiera importar, el del país. Y que cuando no saben, piden consejo, porque nadie pide que sepan todo. Aun cuando en política no hay momentos sino instantes, no hay que perder de vista que se comprometen generaciones con estas decisiones.

Vale la pena empezar a aprender lecciones: sean los cantos de sirenas de izquierdas o de derechas, el sistema no es algo que asfixia, sino que fija límites para esa tendencia natural que tiene el poder a desbocarse.

El presente se remite para uso exclusivo del receptor; no podrá ser distribuido a ningún tercero sin la autorización previa y expresa de Saravia Frías.